En la plaza de la Revolución, sin tráfico
Era un día de calor asfisiante en La Habana. Lo que más me llamó la atención de aquel lugar fue que casi no pasaba ningún coche, con la cantidad de carriles que había. También me sorprendió que decoraran las paredes de los edificios con el rostro de dos personas. Una de ellas supe que era el Che Guevara, del que es imposible no oír hablar si se va a Cuba.
En el extremo sur de África
El laberinto de la catedral de Chartres
Fue increíble cuando fuimos a ver el laberinto que estaba en la catedral y resulta que estaba pintado en el suelo. Fue gracioso, porque como estaban las sillas puestas nos costó encontrarlo. En realidad, no se ve muy bien si no es desde lo alto. Nos imaginábamos un pequeño laberinto colocado en un extremo, o algo así. Yo pensaba en qué sentido tenía un laberinto en el suelo de una iglesia, y todavía no sé muy bien qué pinta allí. Además, según supimos, está allí desde que se construyó, hace muchos siglos. En la fotografía de abajo está el centro del laberinto.
Un dragón como el de Juego de Tronos
Nubes de algodón en Pamukkale
Si alguien me pregunta cuál es el sitio más alucinante en el que he estado, les diría que en el castillo de algodón de Pamukkale, en Turquía. Un agua caliente va cayendo desde lo alto de la ladera por unas piscinas naturales, como tacitas que se llenan de agua, que se han formado no sé muy bien por qué fenómeno natural. Y por si eso fuera poco, al llegar arriba están las ruinas semienterradas por el algodón de una antigua ciudad romana llamada Hierapolis.
Dánae recibiendo el oro
Recuerdo un paseo larguísimo por Viena, una ciudad de espacios enormes. España había ganado la Eurocopa del 2008 hacia dos o tres días, y había muchas calles cortadas y eso nos obligó a dar grandes rodeos. Y luego, encima, otra larga caminata por los pasillos de un museo. Este que se ve en la fotografía era el Museo de Historia del Arte de Viena y, a pesar del cansancio, este cuadro me gustó mucho. Luego mi padre me contó la historia de Dánae, que me pareció rarísima.
Flores frescas en la tumba de Stalin
Por lo visto, todavía hay gente que le recuerda con cariño.
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