Fue una tarde muy bonita de un domingo de verano, en la que daba gusto pasear por Roma. En cada plaza o al cambiar de calle aparecía un monumento impresionante. Es lo que tiene esa ciudad. Al final acabamos en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, y vimos volver al papa, que venía de pasar el fin de semana fuera.
En la antigua Roma
Fue una tarde muy bonita de un domingo de verano, en la que daba gusto pasear por Roma. En cada plaza o al cambiar de calle aparecía un monumento impresionante. Es lo que tiene esa ciudad. Al final acabamos en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, y vimos volver al papa, que venía de pasar el fin de semana fuera.
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