Fotografía de la tristeza


Hay días en los que se fotografían estados de ánimo, más que lugares o personas. Por ejemplo, lo que tan solo se adivina en esta imagen es el Grupo Covadonga, pero lo que de verdad sale en la fotografía es la tristeza. 
Las gotas de agua en el cristal, el reflejo en el suelo de la poca luz que se veía en el cielo, el atardecer entre nubes. 

Una fotografía de la tristeza.

Palomitas dulces para viajar

Ir al cine es otra forma de viajar. No sólo se conocen otros lugares (incluidos lejanos planetas, el fondo del mar o el centro de la tierra), sino también otras épocas. Y, además, puedes viajar dentro de historias apasionantes. Y sin moverte de Gijón.

Hay pocos momentos mejores que una viaje a través de una buena película, sentada en un sillón ergonómico, y con unas palomitas dulces al alcance de la mano. 

Nieve en Pedrosa

No hay que irse a ningún sitio lejano para encontrar una imagen hermosa. Se podría decir, incluso, que de cualquier sitio, por sórdido o triste que parezca, podrá extraerse una imagen que nos pueda sorprender. Se ve en fotografías de seres microscópicos, que descubren un mundo nuevo detrás de lo que nosotros podemos ver. Por ejemplo, en un insecto o en la hoja de una planta. 

Tampoco hace falta irse tan lejos. Basta con un día de nieve en mi pequeño pueblo, y basta con su nombre y con la voluntad de crear algo evocador, una imagen que nos pueda transmitir algo. Es otra forma de viajar.

Otra vez en Italia

Como lancé con mis padres una moneda hacia atrás en la Fontana de Trevi, he vuelto a Italia. La ocasión era el viaje de fin de estudios de Bachillerato. Roma, Florencia, Pisa, Siena, Venecia, Milán, Verona... Un viaje inolvidable. Allí estaba el Coliseo, como lo había dejado la última vez, aquella tarde a todo correr con mi padre. Impresionante, apabullante, sobreviviendo durante tantos años a tantos riesgos. 
Sobre el paisaje urbano de Florencia destaca la enorme cúpula de su duomo o catedral de Santa María de la Flor, levantada por Filippo Brunelleschi y su alto campanario. Pero hay tantas cosas dentro de la ciudad, como el Ponte Vecchio, sobre el río Arno, la galería de los Oficios o, simplemente, la ciudad en su conjunto. 

Una tienda de otro tiempo

Me encantó esta tienda de Logroño. En primer lugar, nunca habría pensado que existiera una tienda para vender solo sombreros. ¿Todavía hay gente que pone sombreros? ¿Puede una tienda vivir de vender sombreros? Pero es que, además, tenía ese aspecto tan antiguo. El rótulo de la entrada, el aspecto del escaparate, la mesa que se ve en el interior. Te imaginas a señores del principio del siglo pasado yendo allí a comprar un sombrero. Lo único moderno, esos dos focos que iluminan el nombre de la tienda. 

Distinto


En Tudanca, en Cantabria, encontré una pared de piedra en la que había una viga de madera que destacaba mucho. Si hubiera allí otra piedra, la foto no tendría mucho interés, pero así causa sorpresa. Es como algo imprevisto y distinto. La madera hasta parece blanda rodeada de tantas piedras. 

Los romanos y los bárbaros

En la campa Torres de Gijón se puede ver la reconstrucción de una casa romana y de una casa de los pobladores indígenas anteriores a los romanos. No me hicieron falta muchas explicaciones para saber por qué los romanos consiguieron un imperio tan grande. Entre una y otra no hay color.