Lo que más me gusta de la estatua es que la actriz se quitara el zapato para estar más cómoda. Además su postura es muy poco de estatua, como muy relajada y a la vez coqueta. Otra cosa que pensé es que, con el frío que hacía aquel día de verano, cómo sería el invierno, al lado del agua y con una ropa de tan poco abrigo.
El zapato de Marilyn Monroe
Lo que más me gusta de la estatua es que la actriz se quitara el zapato para estar más cómoda. Además su postura es muy poco de estatua, como muy relajada y a la vez coqueta. Otra cosa que pensé es que, con el frío que hacía aquel día de verano, cómo sería el invierno, al lado del agua y con una ropa de tan poco abrigo.
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